Meditar bien y meditar mal.

meditar bien meditar mal

Desde mis inicios en la práctica de esto que llamamos meditación me he encontrado con muchas personas, muchos legos y muchos otros con un trayecto recorrido que siguen repitiendo que dicen lo mismo: “Meditar es difícil”.
Es así como llegamos  a un punto en donde las personas creen que existe el meditar bien o el meditar mal.

¿Por qué nuestra cabeza realiza este juicio?

Biológicamente nuestro cerebro está preparado para interpretar el entorno en busca de posibles peligros y agresores. También es necesario para revisar la efectividad de lo que se realiza. Es así como, por medio de la evolución, el humano se ha transformado en un especialista para dar sentido y prevenir cuestiones negativas o peligros. La cultura, a partir de este principio, fue acentuando esta distinción y educando a cada uno de nosotros de tal manera que nos resulta imposible poder mirar algo sin evaluar si es bueno o malo. Absolutamente todo pasa por este filtro.
Además de nuestra biología, nuestra mente es entrenada, educada y totalmente condicionada para dividir y enjuiciar la realidad, el contexto que la rodea e incluso los pensamientos que surgen en la esfera de la consciencia. Constantemente estamos diciendo, para nuestro interior, “esto es bueno” o “esto es malo”.  Es incalculable la cantidad de dificultades y malestares que este estado extremo de la mente genera; ansiedad, culpa, tristeza, miedo, dolor, agresividad, etc etc. Si bien tiene sus efectos positivos, claro está, también tiene los negativos.

Meditar bien es la idea preconcebida de que solamente estoy meditando bien cuando entro en espacios de calma, cuando hay silencio o la mente entra en un estado distinto al que está habitualmente. Meditar mal en cambio es cuando la experiencia interna es incómoda, o bulliciosa. Cuando nuestra mente sigue hablando y uno entra en la lucha puede llegar a considerar que lo está haciendo mal.

Es esperable, a partir de la función biológica de nuestro cerebro, y de nuestro condicionamiento cultural, que al emprender este nuevo viaje nos hagamos preguntas de si estamos realizando bien la práctica, si vamos por buen camino, o si en cambio estamos perdiendo el tiempo. Preguntarnos si sentimos lo que se supone que debemos sentir o sucede lo que “debe” suceder. Por ello es importante contar con un buen maestro que pueda guiarnos y darnos la confianza necesaria. Pero este artículo pretende que desde tu conciencia hoy puedas entender este otro espacio, donde se aclaran estas preocupaciones.

¿Cómo resolvemos?

Un eje de la meditación budista, y de la meditación que en occidente se llama mindfulness, es la de mirar con ojos de principiantes y no hacer juicios. “Bien o mal” son ideas condicionadas por pensamientos condicionados que lo dividen todo. Meditar es entrar en un espacio y en un estado, dejando que la experiencia sea “lo que es”.  De esta forma no existe bien o mal. Sino que meditar es simplemente poder observar ese estado condicionado de la mente que dice que algo está bien o está mal. Es observar sin hacer juicios, pero observar mirando las sutilezas y los matices. Es observar como la mente reacciona. Si no logro observar eso, en ningún nivel, entonces simplemente no estoy en un estado de meditación. Pero si puedo observar como la mente responde, como el cuerpo siente, como las cosas se despliegan en la realidad aunque sea unos segundos (inevitablemente perderemos ese estado en algún momento) entonces estoy meditando. No existe bien o mal.

Otra manera de entenderlo sería como lo plante Kabat Zinn: “La meditación también tiene una vertiente no instrumental que no consiste en llegar a ser otra cosa sino, simplemente, en aprender a estar donde estamos y ser conscientes de ello. Cuando, desde esa perspectiva, descansamos en la conciencia, estamos haciéndolo bien, independientemente de que lo que experimentemos sea agradable, desagradable o neutro. Así pues, si está aburrido y se da cuenta de ello, está haciéndolo bien; si tiene miedo y se da cuenta de ello, está haciéndolo bien; si está confundido y se da cuenta de ello, está haciéndolo bien y, si está deprimido y se da cuenta de ello, también está haciéndolo bien.”
Aunque mi mente se vea llevada por un torrente de pensamientos, si en algún momento me doy cuenta de eso, entonces también estoy haciéndolo bien.

Cuando la mente condicionada empieza a pensar que lo que está haciendo está mal, está “IDENTIFICÁNDOSE” con ese pensamiento y por lo tanto dejándose llevar por él; por lo tanto si vas a comenzar a realizar la práctica pueden empezar considerando que sólo consiste en observar sin juicio el estado de tu mente, de tu cuerpo y de tu entorno. Puede que en algún momento te subas en el tren de tus pensamientos, que te identifiques con ellos y no reconozcas que lo estás haciendo, pero también es posible que puedas darte cuenta de tu identificación, saliéndote de ella. Si eso te ocurre, entonces puedes estar más que tranquilo con respecto a tu desempeño. Cómo diría Kabat Zinn, lo estás haciendo muy muy bien.

Anuncios

Un comentario en “Meditar bien y meditar mal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s