Actitud al meditar, 3 factores.

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Jon Kabat Zinn es un profesor de medicina norteamericano que luego de haber vivido en oriente y de haber aprendido budismo decide desarrollar un programa de reducción de estrés basado en la atención plena o mindfulness. Él fue capaz de observar que pacientes de diferentes patologías mejoraban considerablemente más si realizaban una práctica de meditación.
En su libro “Vivir con plenitud las crisis” habla de siete factores que pueden ser determinantes en la actitud que tenga el iniciado en estas prácticas contemplativas.
Entre estas está el no juzgar, la paciencia, la mente de principiante, la confianza, el no esfuerzo, la aceptación y el ceder. Hoy vamos a hablar de las primeras tres y en el próximo posteo terminaremos con todos los puntos. 

Lo más importante a la hora de meditar es poder sostener una actitud abierta y desinteresada. Tanto si desconfiamos de lo que la meditación tiene para ofrecernos como si consideramos que va a ser nuestra salvación estaremos dificultando el proceso. Sostener la no finalidad y la actitud receptiva son cuestiones cruciales. Para ello podemos pensar en estos factores.

No juzgar.

Para explicar este punto es importante dividir la experiencia en dos partes. Por un lado la percepción del hecho, la observación y por otro la evaluación que de ese hecho realiza la mente.
“La atención plena se cultiva asumiendo la postura de testigos imparciales de nuestra propia experiencia. El hacerlo requiere que tomemos conciencia del constante flujo de juicios y de reacciones a experiencias tanto internas como externas.”

Como ya hemos dicho la mente categoriza y etiqueta todo lo que ve o escucha. De la misma manera reacciona y valora en función del placer o el displacer que nos genera.
“Cuando nos encontremos con que la mente enjuicia, no debemos hacer que deje de hacerlo. Todo lo que necesitamos es darnos cuenta de qué sucede. No hay ninguna necesidad de juzgar los juicios y de complicamos todavía más las cosas.”
No juzgar es el primer factor para tener una correcta actitud al meditar.

La paciencia.

La paciencia es un atributo cada vez más difícil de encontrar en estos días. El estado de estrés justamente dificulta que la persona pueda tomarse los avatares de la vida pacientemente. Sin embargo cuando comenzamos con la práctica de la atención plena, cultivamos la paciencia hacia nuestra propia mente y nuestro propio cuerpo. De forma expresa, nos recordamos que no hay necesidad alguna de impacientarnos con nosotros mismos por encontrar que nuestra mente se pasa el tiempo juzgando, o porque estemos tensos, nerviosos o asustados, o por haber practicado durante algún tiempo sin aparentes resultados positivos.
“La paciencia puede ser una cualidad especialmente útil para invocarla cuando la mente está agitada y puede ayudamos a aceptar lo errático de ésta, recordándonos que no tenemos por qué ser arrastrados a sus viajes. La práctica de la paciencia nos recuerda que no tenemos que llenar de actividad e ideas nuestros momentos para que se enriquezcan.” En realidad, nos ayuda a recordar que lo que es verdad es precisamente lo contrario. Tener paciencia consiste sencillamente en estar totalmente abierto a cada momento, aceptándolo en su plenitud y sabiendo que, al igual que la crisálida que se transforma en mariposa, las cosas se descubren cuando les toca, en su debido momento.

La mente de principiante.

Uno de los aspectos fundamentales del budismo es el de cultivar una mente de principiante. Es decir que al entrar en contacto con algo que nos es familiar, podamos mirarlo como si fuera la primera vez que lo veo.
Con demasiada frecuencia permitimos que nuestros pensamientos y creencias sobre lo que “sabemos” nos impidan ver las cosas como son. Tenemos una tendencia a tomar lo corriente como una donación y a fracasar en captar lo poco corriente que es lo corriente. Para ver la riqueza del momento presente, necesitamos cultivar la que viene denominándose “mente de principiante” o mente dispuesta a verlo todo como si fuese la primera vez.
“La próxima vez que veamos a alguien con quien estemos familiarizados, preguntémonos si vemos a esa persona con ojos nuevos, como es, o si sólo vemos el reflejo de nuestras propias ideas acerca de ella. Intentémoslo con nuestros propios hijos, con nuestra esposa, nuestros amigos y compañeros de trabajo, o con nuestro perro o gato si lo tenemos. Intentémoslo con los problemas cuando éstos afloren. Intentémoslo en la naturaleza cuando salgamos al exterior. ¿Podemos ver el cielo, las estrellas, los árboles, el agua y las rocas como son en ese preciso momento y con una mente limpia y ordenada, o sólo podemos verlos a través del velo de nuestras propias ideas y opiniones? ”

Es importante entender que estos aspectos, estos factores se relacionan unos con otros. No actúan independientemente sino en una actitud completa.
En el próximo post hablaremos de los otros cuatro factores que Kabat Zinn menciona y explica en su libro.

 

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