Los peligros del Mindfulness

mindfulness-en-la-oficina

Leyendo algunas notas en internet me he encontrado con algunos errores conceptuales en cuanto al desarrollo del mindfulness o atención plena.
Es normal que cuando se desarrollan estos temas en internet o incluso en algunas revistas, el abordaje sea suave y superficial. No espero que se hable de publicaciones científicas o que antes de escribir se sepa la historia del budismo, pero me parece que hay demasiadas publicaciones que generan mucha confusión sobre el tema y generan lo contrario de lo que se pretende buscar. Una difusión errónea es peor que una no difusión.

Tratar de esta manera el tema puede generar varias contraindicaciones:

1- Abandonar tratamientos médicos.

Uno de los beneficios de los que más se comentan en las publicaciones son los relacionados con la salud.
Se ha demostrado que la práctica regular de la meditación reduce los niveles de estrés. La conexión con la respiración, la activación del nervio vago, las modificaciones en el cableado del cerebro y la intención consciente de mirar con una atención desapasionada puede llevar a reducir los niveles de alarma en el organismo.
Por lo tanto casi todo lo que el estrés afecta puede verse beneficiado por la práctica regular de la meditación. Ayuda en los trastornos digestivos, circulatorios, inmunológicos, dermatológicos y muchos más.
Sin embargo no hay que confundir ayuda con solución. La meditación es complementaria de los diferentes tratamientos médicos para cada una de esas patologías. Ningún estudio serio propone a la atención plena como una solución a una patología. Sí dicen, que puede ser complementaria de muchos tratamientos y que, de esta manera, es probable que los efectos saludables del tratamiento sean más intensos o rápidos.
El peligro de creer que la meditación es la solución a diferentes patologías puede llevar a confusiones con respecto a los tratamientos a realizar.
Sea cual sea tu patología te recomiendo que consultes un médico, puedes buscar uno que sea más acorde a tu ideología, si es que prefieres tratamientos más naturales, o tradicionales, pero no dejes de tratarte. Puedes empezar un programa para aprender a meditar, o acudir a algún centro de meditación, si además del tratamiento quieres mejorar holisticamente.

2- Acostumbrarse a situaciones estresantes.

El uso o abuso del mindfulness lleva a una desnaturalización de la práctica. Si bien es cierto que la aplicación de la atención plena va más allá de la actividad sentada e incluso podríamos decir que refiere a una actitud que podría estar en cada una de nuestras actividades, lo cierto es que cuando se instaló en occidente comenzó a usarse para que las personas logren adaptarse a entornos cada vez más exigentes, estresantes y menos saludables.
Así lo explica en este post  el reconocido diario en línea huffingtonpost:
“En vez de aplicar la atención plena para despertar individuos y organizaciones de las insalubres raíces de la codicia, es usada de una manera banal que de alguna manera puede llevar a reforzar esas raíces.”
Los budistas diferencian entre Samma Sati (Atención correcta) y Micha Sati (Atención incorrecta). La distinción no es moral, sino que refiere a la calidad de la atención. Esta atención está relacionada con la compasión, con intenciones saludables, comportamientos éticos, pero también con la auto restricción, con el desapego y con la posibilidad de elegir no participar en ambientes tóxicos, estresantes y no saludables.

Es decir que una práctica profunda de mindfulness no puede llevar a la codicia o al acostumbramiento a ambientes estresantes, ya que realizado correctamente nos guiará a salirnos de lugares o personas que no contribuyan a nuestra salud física y mental.
Por ello si vas a realizar un programa de meditación, atención plena, es importante que consideres hacerlo en profundidad. No es cuestión de estar más tranquilo (o menos estresado) solamente, sino de erradicar de vos y de tu vida aquello que genera malestar, o enfermedad.

3- Creerse más que los demás.

Llegar a estados plenos de paz o de felicidad tal cual se observan en personas como el Dalai Lama o Mathieu Ricard (declarado el hombre más feliz del mundo) no es usual. Uno puede meditar diariamente, incluso su práctica puede ser muy buena, hacerle muy bien pero al momento de vincularse con los demás es preciso que tome ciertos recaudos.
Es usual que uno quiera decirle al otro que si practicara la atención plena su vida sería más placentera. También puede pasar que uno observe que el otro toma decisiones en su vida basándose en suposiciones, pensamientos dramáticos o apegos innecesarios.

Sin embargo tengo dos pensamientos vinculados con esta manera de desempeñarse. Primero, uno nunca sabe que puede ser mejor para el otro, y creer que uno sí lo sabe conlleva algo de arrogancia. Por eso es importante dudar de nuestra práctica y del alcance o los efectos que pueda tener en el otro. Por otro lado si uno es compasivo con el otro estará entendiendo al otro en toda su dimensión, incluso en aquello que aún no puede ver o resolver. Entendiendo de esta manera que cada cual tiene su tiempo. Uno puede sugerir o recomendar una práctica a partir de las consecuencias que generó en uno, pero creer que esta es la solución a los problemas del otro puede ser contraproducente. Primero nos desconecta del otro, dificultando la empatía, y por otro lado puede que el otro no reciba bien nuestro consejo.

Aún más irritante que esto, para los demás (los que no practican meditación, e incluso algunos que sí lo hacen) es cuando uno cree que practicar meditación lo vuelve una persona más espiritual. La “espiritualidad” es un término con muchas especulaciones y muy vapuleado.
Habría que ver a qué se refieren cuando se dicen ser más espirituales. Tal vez hablen de la intuición, la conexión con el campo o el menor uso de la racionalidad, pero particularmente no creo que alguien sea más espiritual después de una práctica de meditación. Lo que si puede pasar es que esté más atento al momento presente, puede que pueda escuchar mi intuición de una manera diferente o también que pueda ser compasivo y empático conmigo mismo y con los demás. Pero de ahí a decirle a otra persona que es menos espiritual que yo, creo que hay una gran distancia.

Es importante, en este mundo de hoy, con tanta información al alcance de la mano, poder distinguir la información de calidad.
La atención plena esta de moda, pero atento! no todo lo que brilla es oro.

 

Lic. Rodolfo Falcón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s